Ratón de Praga

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Historia Ratón de Praga

La raza Ratón de Praga es una de las razas autóctonas de un país de la que se tiene referencia más antigua. Criados para ser cazadores de ratas, se hicieron muy populares en la Chequia de la Edad Media gracias a su gran facilidad para introducirse en los habitáculos de las ratas (de ahí; su nombre) y como complemento de los gatos, ya que son má;s fçaciles de adiestrar que éstos. Todos sabemos que las ratas se reproducen con gran facilidad, teniendo muchas crías en cada camada, las cuales a su vez son fértiles a los pocos meses de vida, convirtiéndose en una plaga. También es de todos conocido que la peste bubónica o peste negra,  que según algunos estudios acabo con un tercio (otros dicen que con la mitad) de la población de Europa en la Edad Media,  entre 50 y 80 millones de personas, afectando también a la India, China, Mongolia, etc deforma devastadora, era debida a la bacteria yersinia pestis y que se transmitía por las pulgas que habitaban las ratas.  Por otro lado, las ratas son transmisoras de muchas enfermedades como la rabia, el tifus y el Hantavirus, no solo por la mordedura si no también mediante el contacto de sus excrementos (antiguamente solían anidar en los graneros ya que era una zona seca y cálida, por lo que el grano se contaminaba).


De carácter tranquilo, cariñoso y sumiso, pero sobre todo muy inteligentes, los Ratones de Praga solían vivir junto con los galgos y otros perros de caza, haciéndose un hueco en el corazón de los niños y de las damas de la cuna, por su tamaño y trato.


La primera mención a esta raza aparece en las crónicas de Eginharda (conocido también como Einhart), quien vivió de 770 al 840 de nuestra época y destacó por su biografía sobre la vida de Carlo Magno y por ser uno de los tutores de su nieto Lotario, hijo de Luis el Piadoso.  En sus crónicas registra el regalo de un príncipe de Bohemia a Carlo Magno, como muestra de buena voluntad ya que en el 791 intentaba conquistar el territorio actualmente conocido como Bohemia.
Por otro lado,  en las crónicas de Galla Anominus, el cronista más antiguo de la actual Polonia, se cita a una raza de perro de origen eslavo, muy similar al pincher miniatura, pero más pequeño que vivía en las perreras de Boleslao II, el rey audaz, quien reino entre el 1058 y el 1079 d.c.
También en la Historia de Francia se cita al Ratón de Praga, como regalo de Carlos IV de Chequia al rey Carlos V durante su visita a Francia en 1377.  O posteriormente a Wenceslao IV, reinante entre 1363 y 1419, quien llevaba siempre consigo a su Ratón de Praga favorito, a pesar de las críticas de los sacerdotes pos su “indigno gusto”.

Más tarde, se sabe que el emperador Rodolfo II (1576 – 1611), quien se educó durante 8 años en Madrid, concretamente en El Escorial, bajo la tutela de su tío Felipe II, nieto (por parte de madre) del emperador Carlos I de España, y por tanto tataranieto de los Reyes Católicos,  llegó a tener hasta 18 ejemplares, y solía retirarse a meditar (tenía bastante problemas de salud mental) acompañado de sus perros de caza y de 4 de sus Ratones de Praga. Por cierto, para Rodolfo II, el idioma más fácil de hablar era el castellano y fue un gran aficionado a la alquimia.


Aunque según la página web  www.prazsky-krysarik.cz de donde he obtenido gran parte de la información aquí proporcionada, se indica que se pueden encontrar pinturas de la corte imperial donde aparece esta raza, no he conseguido encontrar ningún cuadro. La próxima vez que visite Chequia los buscaré con más ahínco.


Como se puede ver, es realmente una raza muy antigua, aunque se perdiera un poco en la historia y sobretodo porque en España no se empezara a conocer a popularizar hasta principios de este milenio.


Para concluir, comentar que durante los más de doce siglos de referencia de esta raza, el color habitual ha sido el negro – fuego, con alguna mención al marrón, aunque el conde checo Vilem Rozmberk parece ser que ya, a mitad del siglo XVI, consiguió una variedad de azul con fuego. Y tras la Segunda Guerra Mundial, se consiguieron ratones de variedad Arlequín, es decir, con manchas blancas y negras, aunque actualmente este último color no está admitido en la Federación canina Checa como standard de la raza.


Por último quisiera dar las gracias a Igor Hroznata Amadovic, por su labor de investigación y los datos históricos aportados al conocimiento de esta maravillosa raza, de la cual nos enamoramos mi marido y yo hace ya más de 20 años, y a la Federación Canina Checa por su labor de divulgación.

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Creado para Raton de Praga por Ángeles Soler
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